Salvatore Blood
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Salvatore, Damon Angelo { C A S T I N G }

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Salvatore, Damon Angelo { C A S T I N G }

Mensaje por Damon A. Salvatore el Dom Oct 30, 2011 9:38 pm

Personaje elegido:
Damon Angelo Salvatore.
¿Por qué elegiste el personaje?
En primer golpe, porque se encuentra libre, y es el personaje creo que en más común demanda. Me gusta toda la intrincada personalidad que tiene, lo difícil que es de tratar, y a la vez lo puros que son sus sentimientos para con las personas que aprecia profundamente. El desarrollo de sus emociones por Elena, el retroceso de las mismas por Katherine, la ausencia de su hermano debido a su culpa, entre otras cosas, son los objetivos para tener al mayor de los Salvatore.

Prueba de rol

La escuchó salir del baño que compartía con su hermano menor. Sin siquiera mantener su vista sobre de ella, sabía que estaría sujetando una toalla sobre su cuello y que llevaría puesta aquella pijama de verano. Damon se encontraba con la mano apoyada en el remarque de la ventana, en una posición demasiado relajada para lo que reflejaban sus pensamientos. Presintió el exacto momento en el cual Elena se detuvo y con sorpresa, soltaría sus palabras – ¿Es en serio? – cuestionó ella, y sin que Damon se sintiera lo suficientemente seguro para voltear a verla de una vez, se giró sólo un poco, con delicadeza – Estaba equivocado – habló con pesar en la voz, con aquella esencia que delataba la existencia de sus sentimientos. Su mirada quedó fija contra el lado opuesto de la calle, cuando aquella voz que rondaba demasiado dentro de su mente, preguntó algo que, sin duda alguna, rompía los esquemas; ¿Qué si estaba ebrio?, Damon probablemente habría reído ante aquella suposición, pero al encontrarse bajo ésa tensión, frunció el ceño y con un gesto algo despectivo, dio a conocer su negación. Finalmente, Damon Salvatore dio su vuelta completa y observó a la castaña: así era, el mismo pijama. Infló el pecho sin mucha fuerza y con sus ojos abiertos como dos expresivos orbes, se explicó – Creí que Stefan no tenía salvación, pero estaba equivocado – no tuvo tiempo siquiera de seguir con sus palabras cuando vio en los ojos de Elena como la chica conectaba los puntos y con una nueva motivación, surgía otra nueva pregunta de sus labios – ¿Lo viste allí afuera? – hubo una breve pausa en la que Damon no respondió, por temor a levantar las expectativas de la morena – ¿Damon, él está bien? –
En ésa ocasión, Damon no se mantuvo en silencio – No Elena, él no está bien. Es un imparable asesino que necesita que le pateen el trasero – comunicó, con un movimiento de cejas algo burlón y aquella expresión socarrona que generalmente utilizaba cuando ejercía alguna clase de analogía en sus palabras. Las miradas café y azulada siguieron en contacto; Damon sentía cómo aquellos ojos le deseaban impulsar para que dijera algo más, lo que le hacía creer que estaba equivocado – Pero me mantuvo a salvo.

Ella se cruzó de bazos, él se preparó para los nuevos cuestionamientos que le serían propinados. Se mantuvo quieto, pasivo en su lugar – ¿Qué pasó allí afuera? – de nuevo, otro silencio en el cual Damon no quería responde. Por supuesto que no mencionaría las cosas detalladas que su hermano menor ahora era capaz de hacer. Elena era el único punto que mantenía a Stefan aferrado a su humanidad, y el saber que Stefan seguía vivo, era lo que mantenía la vida de Elena a flote. Y Damon lo sabía – ¿Qué te hizo cambiar de parecer? –
No tardó en contestar, y aún manteniéndose en quietud, algo cambió en el reflejo de sus ojos, llenándolos de un pesar diferente – Cambié mi parecer porque, a pesar de estar en lo peor de sí, mi hermano aún no me puede dejar morir – pausó sólo por unos segundos, y acto seguido, continuó el curso de sus palabras, dejando que su mirada viajara entre los ojos de Elena y cualquier otra cosa que pudiese quitarle la tensión de encima – así que supongo que querrá lo mismo a cambio: te ayudaré a traerlo de vuelta –

– Gracias – dijo Elena en respuesta, mirándolo con ésa expresión que a Damon le hacía sentir como si de verdad, después de ciento setenta años, algo bueno hubiese podido haber salido de él. Tomando fuerzas de vetuasaberdonde, aquél hombre de cabellos negros y mirada intensa, no dejó que su acompañante siguiera con el tema o sacara a relucir otro; en cambio, volvió a tomar la palabra – Pero antes de que lo haga, necesito que respondas algo – caminaba pequeños y lentos pasos hacia ella conforme salían las palabras de su boca. A cambio, Elena movió su cabeza en forma de aceptación, pero con la incomodidad grabada en todo su rostro – ¿Qué hizo que tú cambiaras de parecer? – cuestionó, y Elena no tardó en coger algo en lo cual entretenerse y preguntarle a qué se refería con eso. Damon consideró que su pregunta podría resultar algo ambigua, y por lo mismo, se explicó, manteniendo una expresión casi en blanco – Estabas tan aferrada en quedarte en ésa montaña, y sólo te rendiste. Así que, ¿qué te hizo cambiar de parecer? – volvió a preguntarle, con el tono de voz un poco más insistente que el anterior. Elena le volteó a ver con la mirada ligeramente divertida, como si la respuesta fuera más que obvia. “Estábamos bajo ataque, Damon”. Éste nombre saliendo de los labios de Elena Gilbert, podía ser como una bofetada, incluso para el mayor de los Salvatore, pero más importante aún, no era la respuesta que él estaba buscando – Tenías una mochila llena de armas y un maestro con anillo de inmortalidad. Pudiste seguir adelante – le obsequió una de ésas sonrisas fugaces y retadoras, para que después la castaña se colocara un poco más en guardia, diciendo que era demasiado peligroso. Con una ligera exasperación, Damon respondió cortándole un poco las palabras y con gran rapidez – Era demasiado peligroso estar allí para empezar, así que, ¿qué era? – su voz era ya un poco más alta y severa. Después de que le preguntó el porqué se comportaba así, su mente dejó de aferrarse a las sutilezas y tranquilidad, para volver a hacer la misma pregunta – ¿Qué te hizo cambiar de parecer, Elena? – cortó la distancia que anteriormente les separaba en cosa de segundos, y con presión ejercida, ella le contestó
– No quería ver que te lastimaran, ¿sí? Estaba… estaba preocupada por ti – había un sentimiento estaño en aquellos ojos cafés que Damon no pudo interpretar, pero al fin, había obtenido al menos parte de lo que buscaba: no era lo que quería, el siempre desearía más de ella que su preocupación, pero de cualquier forma, era demasiado por aquél día, y el hecho de que titubeara un poco al afirmarlo, sólo logró que Damon levantara un poco la barbilla y con una sonrisa claramente falsa, girara los ojos hacia un lado y pronunciara un corto y seco “Gracias”. Esquivó a la castaña y se dirigió a la salida de su habitación, deteniéndose y dándose la vuelta en el preciso instante que la misma volvía a hablar – Sí, me preocupo por ti, ¿por qué necesitas escucharme decirlo? – ahora la exasperación se había adueñado de la mente de Elena Gilbert. Damon se imaginó las posibles respuestas que ella estaría suponiendo: todo aludía al egocentrismo del vampiro y su necesidad de torturarla; un par de meses atrás, eso habría sido cierto. De nuevo, se encontraban frente a frente, y Damon fue el encargado de quitar la distancia entre ambos mientras hablaba con voz más suave – Porque cuando salve a mi hermano del borde y te lo regrese, quiero que recuerdes lo que sentiste mientras él no estaba aquí – acunaba su rostro entre las ásperas manos que, sin duda alguna, al haber sido humano le estarían temblando. Sus miradas siguieron conectadas por un par de segundos más, y al no recibir ninguna respuesta verbal por parte de la chica, Damon, bajo sus manos, acariciando con contenida expresión su cabello – Buenas noches, Elena – dijo entonces, de nuevo alejándose de ella. Caminó fuera de la habitación con paso rápido y sin mirar atrás. No encontraba justo el hecho de enredarse con ella, la novia de su hermano, cuando la misma se encontraba tan destrozada por la partida del menor de los Salvatore. La dejaría decidir a quién amar cuando ambos estuviese allí, y por sobre todas las cosas, respetaría ésa elección. No la había dejado abrazarle de vuelta en las montañas porque sabía que su hermano estaría mirando, y que necesitaba el pensar que todos los sentimientos de Elena seguían enfocados a él, y no confundidos con los de su hermano mayor, como en realidad era; no presionaba demasiado, ni sacaba a relucir lo que había sucedido la noche de la partida de Stefan en su habitación, todo para dejarla en paz por un tiempo, pero, ¿cuánto más seguiría así?
En el primer peldaño de las escaleras, se topó con Alaric, y sin siquiera mirarlo, le dirigió un rápido saludo, para desaparecer de la vista de Elena segundos después. Mientras llegaba a la puerta de entrada de la casa Gilbert, logró escuchar la pregunta que aquél profesor le dirigía a Elena, y la respuesta de la misma. “¿Sabes lo que haces?”, “En realidad no”. Cotidianamente, ésa afirmación habría hecho a Damon sonreír y no caber en sí de gozo, entonces, ¿por qué le resultaba doloroso el saber que, debido a sus actos, ahora Elena se encontraba peor que antes? Ah, claro. Estar enamorado de ella no ayudaba en nada.
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Re: Salvatore, Damon Angelo { C A S T I N G }

Mensaje por Elena Gilbert el Lun Oct 31, 2011 4:06 am

CASTING ACEPTADO
PROCEDE CON FICHA Y REGISTROS



Nuestras acciones son las que ponen las cosas en movimiento... Y tenemos que vivir con eso

He sido egoísta por amarte demasiado, por no poder permanecer lejos de ti

Elena Gilbert


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